Esa panda de descerebrados que conforman la casta política española ha conseguido removerme las vísceras y excitarme el cerebro del reptil que todos tenemos dentro a propósito de sus últimos desvaríos sobre la inmigración. Ni qué decir tiene que del facherío todo es posible aunque lamentablemente no punible judicialmente y que nadie como los sociatas para meternosla doblada mientras con una risa de oreja a oreja nos preguntan aquello de "¿a que te gusta?". Que nos toman el pelo es algo que tengo asumido pero ello no quita que como terapia me de poner mis razonamientos negro sobre blanco. Así que vamos allá....
Para que en España hayan entrado 2 o 3 millones de inmigrantes se necesitan además de 2 o 3 millones de personas dispuestas a dejar a su pais, amigos, familias y demas anclajes en busca de eso que eufemísticamente se llama un futuro mejor... otros 2 o 3 millones de puestos de trabajo que según dicen sirve para mejorarle el futuro de uno (cosa tremendamente relativa porque no veas el nivel de descontento entre aquellos que disfrutan de titulación académica).
Para tener un futuro mejor hay que empezar teniendo un presente de, permítanme, mierda. Esto es, antes de mentar a rumanos, peruanos, ecuatorianos, "subsaharianos" y demás gentilicios vamos a mirar las estadísticas de desarrollo humano y veremos que, oh cielos, sobran candidatos. El cómo se llega a ser el culo de las estadísticas no lo se, pero podríamos empezar por preguntarnos de qué han servido las famosas instituciones de Brenton Woods (el FMI, el BM y demás mandangas) sino para propagar ese terrorismo denominado globalización neoliberal y generar los millones de individuos a un lado de la ecuación en busca de "un futuro mejor" porque su presente ya les digo lo que es.
El otro lado lo conforman eso que se llaman "los puestos de trabajo que no queremos hacer los españoles", que es el término eufemístico con el que denominamos esos trabajos de... bueno vamos a llamarlos de presente tercermundista. Porque vamos a ver, no nos hemos gastado la pasta en un colegio concertado y nos la gastaremos en una universidad privada para que el chaval acabe cuidando ancianos o sirviendole tostadas a Arias Cañete. Aparte de que se cobra poco, se trabaja mucho, no veas como se pone la clientela a veces y qué narices, en esta vida marrones hay que aguantar los justos.
Luego tenemos el espectáculo: las pateras han estado abriendo los noticieros televisivos desde hace años... mientras el grueso migratorio entraba en autobús por los pirineos o por Barajas. La audiencia entretenida, 3 millones de proletarios más al sistema y todos y cada uno de los presidentes del gobierno (desde charlotín al zapa) presumiendo de lo estupenda que va la economía y que buenos gestores que son cual primer ejecutivo de cualquier gran empresa. Vergonzoso, asqueroso y demás epítetos.
Es el Capital, estúpidos.
Si las pateras hubieran estado cargadas de futuros médicos, abogados, ejecutivos y diputados, la sirga tridimensional melillense hubiera sido un muro de cemento armado de esos que rianse berlineses y palestinos; su alambrada sería untada diariamente de un coctel de cicuta y curare fifty-fifty las repatriaciones hubieran sido sustituidas por piras de tormento romano para cristianos. Pero, ah, como el milagro del ladrillo, por decir uno, se fundamenta en mano de obra inmigrante (¿el niño de mayor albañil? ¿con lo que cuestan los libros de cole? vamos anda, que me salga arquitecto por lo menos) vamos a abrir la mano que hay que presumir de crecimiento del PIB.
Dos o tres millones de trabajadores de baja cualificación acaban enfermando como el resto de mortales y obviamente acaban utilizando los mismos servicios asistenciales que los que estaban primero. Presume de PIB y no aumentes las inversiones en gasto social que cuando tengas que estar en lista de espera tras una gente de apellido raro verás tu lo que empiezas a pensar de "a los que nos referimos por el gentilicio". ¿Comportamiento racista y/o xenófobo? Podría ser. Lo que es seguro es que hay que ser un poco gilipuertas para no echarle la culpa a los que corresponde, empezando por aquel que dijo que gracias a los inmigrantes la Seguridad Social está más saneada y ya no peligran las pensiones (hay que ser hijodeputa, añado yo, para dar por sentado que a esa gente cuando se jubile no hay que pagarles las pensiones por las que a día de hoy están cotizando), o a la panda de espabilados en el ayuntamiento que, recalificación mediante, se lo han llevado crudo (¿quién necesita poner la neurona a trabajar cuando especulando se gana más?). Sí, no se apiola un chollo que te permite llenarte los bolsillos y a fín de cuentas los extranjeros votan un poco en las municipales y da gracias.
El modo de producción occidental, el Capitalismo, no precisa de mano de obra barata, sino sencillamente de carne picada. Carne a la que le tengas que pagar lo menos posible y de la que te puedas librar a las primeras de cambio. El inmigrante para ello es cojonudo, y cuanto más el culo de las estadísitcas sea el lugar de donde sale pues mejor porque con menos estará más contento. "Los trabajos que no queremos hacer los españoles" lo llaman.
El Capitalismo es lo que tiene, si te va bien la cosa, pues oiga a disfrutarla, si no, pues haga como yo y métase a antisistema.
Mientras no se discuta de eso (y los de arriba tanto si son los miserables como si son los indigentes intelectuales bien se guardarán de ello) apuntar con el dedo hacia los de más abajo es una despreciable triquiñuela para desviar la atención y no fijarse en las castas dirigentes (el Capital y sus sicarios que el 9 de marzo van a buscar otros 4 años de cuento remunerado), que son esas que sonrien cuando la economía va bien (la mía siempre va de pena) y te ponen de patitas en la calle por el bien del ¡aumento! de los beneficios.
El resto es circo, porque el pan es siempre el mismo y ahora somos más a repartir. Ahí queda eso.
Comentarios recientes
hace 1 día 1 hora
hace 1 día 1 hora
hace 1 día 4 horas
hace 1 día 6 horas
hace 1 día 15 horas
hace 1 día 15 horas
hace 1 día 15 horas
hace 1 día 15 horas
hace 1 día 22 horas
hace 2 días 2 horas