¿Gobierna el pueblo en las democracias actuales?
¿Qué influencia tienen los medios de comunicación en la democracia?
La democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo. El pueblo, por sufragio universal decide por votación previa discusión. Para poder decidir sobre cualquier cuestión hace falta disponer de la información necesaria y disponer de una capacidad racional que permita extraer conclusiones razonadas a partir de la información.
El ciudadano recibe la información por medio de su experiencia directa diaria, y a través de los medios de comunicación de masas la mayor parte de la información de relevancia pública. La capacidad crítica para discernir qué información es veraz, si es coherente interna y externamente, su relevancia, y las conclusiones que se pueden extraer aplicando la lógica dependen de la educación que se haya recibido. Los factores que influyen en su formación son la escuela, la família, el entorno social, los medios de comunicación y la cultura popular.
En consecuencia, para que una sociedad sea realmente democrática es necesario libertad de expresión, medios de comunicación de masas libres y plurales, una educación de la capacidad crítica, e igualdad de oportunidades para disponer de tiempo para participar en la vida política y de acceso a los medios de comunicación.
Si la mayoría de ciudadanos no disponen de tiempo; tampoco pueden acceder a los medios de comunicación; tampoco pueden tratar determinados temas; si la información que les llega es insuficiente, manipulada o falsa; si no se les ha educado la capacidad crítica; si los medios de comunicación estan controlados por grupos económicos de poder que los utilizan en su exclusivo beneficio para influenciar a los ciudadanos; entonces la sociedad llamada democrática no se corresponde con su teórica definición y se parece más a una sociedad totalitaria.
Conceptos de democracia
Primeros apuntes históricos de la propaganda
La democracia del espectador
Desfile de enemigos
La cultura disidente
Percepción selectiva
El poder se ha desplazado
Ideología dominante: el pensamiento único
Armas de control social
Ingeniería de la persuasión
Coacción y vigilancia
La crisi del cuarto poder
Las democracias catódicas
Todo el poder al mercado
La primacia de la imagen
Homo sapiens y progreso tecnológico
El empobrecimiento de la capacidad de entender
Progresos y regresiones
Internet
La opinión teledirigida
Vídeo política
La formación de la opinión
Menos información. Más desinformación.
Y la democracia?
Vídeo-elecciones
El demos debilitado
La competencia no es un remedio
Racionalidad y postpensamiento
Cómo nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios" tiene dos partes:
"El control de los medios de comunicación" de Noam Chomsky
"Pensamiento único y nuevos amos del mundo" de Ignacio Ramonet.
Hay dos conceptos de democracia opuestos. En el primero por un lado la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares. Y por otro lado los medios de comunicación son libres e imparciales. En el segundo concepto de sociedad democrática no se debe permitir que la gente se encargue de sus propios asuntos, y los medios deben estar fuerte y rígidamente controlados. En este contexto el papel de los medios de comunicación y la desinformación son un problema.
Woodrow Wilson, presidente de EEUU en 1916, creó la Comisión Creel. Esta era una comisión de propaganda gubernamental que tenía el objetivo de inducir en la sociedad la idea de participar en la Primera Guerra Mundial, convirtiendo en seis meses una por entonces muy pacifista población en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra.<--!break-->
Visto el éxito conseguido, también se utilitzaron las mismas técnicas de propaganda para avivar lo que se conocía como "Miedo rojo" y conseguir un éxito mayor. Tuvo como consecuencia la destrucción de los sindicatos y la eliminación de la libertad de prensa o de pensamiento político. Esta campaña estuvo apoyada por el poder financiero y empresarial y los medios de comunicación.
Intelectuales progresistas como John Dewey, se mostraron orgullosos por haber demostrado como los "hombres más inteligentes de la comunidad" habían convencido a la población por medio del sistema de aterrorizarla y suscitar en ésta un fanatismo patriotero. No les convencieron con razones sino a base de mentir e inventar sucesos y atrocidades.
La cuestión clave era controlar el pensamiento de los miembros más inteligentes de la sociedad, éstos diseminarían la propaganda. Cuando la propaganda que dimana del estado recibe el apoyo de las clases de nivel elevado y no se permite ninguna desviación en su contenido, el efecto puede ser enorme.
Teóricos liberales y miembros destacados de los medios de comunicación como Walter Lippmann, decano de los periodistas estadounidenses, estaban vinculados a las comisiones de propaganda. Lippmann afirmó en un escrito llamado 'Una teoría sobre el pensamiento democrático liberal' que lo que él llamaba la "revolución en el arte de la democracia" se podía usar para "fabricar consenso", es decir: producir en la población, por medio de las nuevas técnicas de propaganda, la acceptación de algo inicialmente no deseado.
Afirmaba que era necesario porque "los intereses comunes esquivan totalmente a la opinión pública" y sólo una "clase especializada" de hombres responsables suficiente inteligentes pueden entenderlos y resolver los problemas que se derivan.
En una teoría sobre la democracia progresiva Lippmann diferenciaba dos clases. La clase especializada formada por ciudadanos que toman un papel activo en cuestiones relativas al gobierno. Esta clase representa un pequeño porcentaje de la población y tiene la función ejecutiva. La otra clase es el "rebaño desconcertado" que "brama y pisotea". Está formada por la mayoría de la población y su función es permanecer como espectadores, en lugar de ser miembros participantes. Dado que estamos hablando de un sistema democrático de vez en cuando se les permite decir "Quiero que tú seas nuestro líder". La gente es simplemente demasiado estúpida para comprendrer las cosas, por lo tanto no son aptas y sería inmoral permitir que participasen. Hace falta domesticarlos, por eso es necesaria la fabricación del consenso. Y distraerlos. Los medios de comunicación, las escuelas y la cultura popular tienen que estar divididas. La clase política debe crear un sentido tolerable de realidad e inculcar las opiniones adecuadas.
¿Cómo se llega a obtener autoridad para tomar decisiones? Sirviendo a quien tiene el poder real, a los amos de la sociedad. Si los miembros de la clase especializada dicen "puedo ser útil a sus intereses" pasan a formar parte del grupo ejecutivo. Eso si, deben callar y portarse bien y asimilar las creencias y doctrinas que sirven a los amos de la sociedad.
Muchos otros continúan con esta teoría. Reinoid Niebuhr, crítico de política internacional y llamado 'teólogo del sistema' afirma: "la racionalidad es una técnica, una habilidad, al alcance de pocos: sólo algunos la tienen, mientras que la mayoría de la gente se mueve por emociones e impulsos. Los que tienen la capacidad lógica deben crear ilusiones necesarias y simplificadoras desde el punto de vista emocional con el fin de que los bobos vayan tirando".
Harold Lasswell, fundador del sector de las telecomunicaciones y analista político destacado, decía en los años veinte: "no debemos sucumbir a ciertos dogmatismos democráticos que dicen que los hombres son los mejores jueces de sus intereses particulares". Por lo tanto, debemos asegurarnos que no tendrán la opotunidad de actuar basándose en sus juicios erróneos.
En un estado totalitario si los individuos se apartan del camino correcto se les da golpes de porra. En una sociedad libre y democrática deben utilizarse técnicas de propaganda. La propaganda es a la democracia lo que la porra es al estado totalitario.
Debido a los éxitos de la Comisión Creel y el "Miedo rojo" la indústria de las relaciones públicas experimentó una enorme expansión en la década de 1920. Sus líderes afirmaban que su compromiso era controlar la opinión pública, que es el mayor peligro al que se enfrentan las corporaciones.
En la década de 1930 aparecieron dos grandes problemas para el poder empresarial: una gran depresión y una creciente clase obrera en proceso de organización. En 1935 gracias a la Ley Wagner los trabajadores consiguieron una gran victoria legislativa: el derecho a organizarse de forma independiente. Eso planteaba dos problemas. En primer lugar el rebaño desconcertado había conseguido una victoria legislativa. En segundo lugar el pueblo tenia cada vez más posibilidades de organizarse. Si se organizan pueden ser más que espectadores. Los individuos deben estar atomizados, segregados y sólos. Que asumiesen el rol de participantes activos era una verdadera amenaza.
La respuesta de las asociaciones empresariales fue contundente. Había que asegurarse que ésta había sido la última victoria legislativa de los trabajadores, y así fue. El año 1937 hubo una huelga en Johnstown. Por medio de la propaganda el objetivo era enfrentar a la gente con los huelguistas. Se les presentó como destructivos, perjudiciales para el conjunto de la sociedad y contrarios al interés común. Todo esto apelando también al "orgullo de ser americano". Este conjunto de técnicas se denominaron "Fórmula Mohawk Valley" o "métodos científicos para impedir huelgas", utilizadas una vez tras otra. Una de éstas era formular un eslógan. La clave de los eslóganes es que no significan nada. Por ejemplo "apoyad a nuestras tropas", ¿quién va a estar en contra? Se debe crear un eslógan que no pueda recibir oposición y así no habrá gente mala que destruya la paz social con discursos en torno a la lucha de clases, derechos civiles... Ha sido y es una forma muy eficaz de inculcar los valores "correctos".
Su idea de democracia es un sistema en el que la clase especializada está adiestrada para trabajar al servicio de los amos de la sociedad. A la vez que al resto de la población se le priva de toda forma de organitzación para evitar los problemas que puedan causar. La mayoría de los individuos deberían tumbarse ante el televisor y tragarse constantemente el mensaje: "lo único que tiene valor en la vida es poder consumir cada vez más y mejor y vivir igual que la familia de clase media que sale en la pantalla y mostrar valores como la harmonía y el orgullo de ser americano".
Al rebaño se le debe distraer y aterrorizar permanentemente para que no empiecen a pensar por si mismos (es peligroso porque no tienen capacidad para hacerlo). La población debe mantenerse en la apatía, la obediencia y la pasividad. Y cuando se organizan de manera activa e intentan participar y hay una ola de disidencia entonces llaman crisis de la democracia a lo que es un avance de la democracia.
Para controlar la opinión pública se presenta la representación como realidad, valen mentiras, manipulaciones, y cuando hace falta, falsificar totalmente la historia. Simular que cuando atacamos y destruimos lo que hacemos en realidad es protegernos y defendernos de los peores monstruos y agresores.
Si se tiene el control absoluto de los medios de comunicación y el sistema educativo y la intelectualidad son conformistas se puede llevar a cabo cualquier política. La verdad queda enterrada bajo montañas de mentiras y todo hecho bajo "condiciones de libertad'.
En el ámbito interno hay problemas económicos y sociales crecientes que pueden convertirse en catástrofes y no parece que a nadie en el poder le interese: salud, educación, sin hogar, parados, criminalidad, prisiones, deterioramiento barrios periféricos... Entreteniéndolos con el deporte, séries o películas violentas no es suficiente, hace falta encender en ellos el miedo. Entonces tiene lugar el desfile de enemigos: rusos, terroristas internacionales, narcotraficantes, cabecillas árabes...
Cuando se construye el monstruo siempre tiene lugar una ofensiva ideológica, seguida de campañas de aniquilación. Así se desvía la atención y se acaba aterrorizando a la población, que ha acabado muerta de miedo y apoyando cualquier iniciativa gubernamental.
A pesar de la gran cantidad de propaganda y todos los intentos de controlar el pensamiento y fabricar el consenso hay signos entre la población, de que se está adquiriendo una capacidad y buena disposición para pensar las cosas con tiempo y atención. La cultura disidente existe, ha crecido y ha ejercido un gran efecto civilizador sobre las tendencias predominantes en la opinión pública. Ha crecido el escepticismo respecto al poder. Han cambiado muchas actitudes entorno a numerosos temas.
Aunque los movimientos sociales son más bien informales y sin carácter militante, basados en una disposición en favor de las interacciones personales, sus efectos sociales han sido evidentes. Y éste es el peligro de la democracia: si pueden crearse organizaciones, si la gente no permanece simplemente enganchada a la televisión, pueden aparecer ideas extravagantes, com el rechazo al uso de la fuerza militar o lo que Norman Podhoretz llamaba "inhibiciones enfermizas respecto al uso de la fuerza militar". Deben vencerse estas tentaciones, pero aún no ha sido posible.
En lo que respecta al papel de los medios de comunicación se caracteriza por la manipulación informativa. Las informaciones se seleccionan según qué conviene que piense la población. Ésto sí y ésto no, dependiendo de quién, hay una doble regla para medir. El objetivo de esta selección es que nadie reciba información suficiente. Se excluyen las voces disidentes, se escoge qué aparece como elemento de discusión y qué no. Nos hacen pensar que estamos sólos porque ningún informador, comentarista o editorialista llama la atención sobre eso que debería decirse pero no hay que decir. Y tú te giras y estás sólo ante el televisor y no sabes si te has vuelto loco o crees que todo está bien y te lo tragas.
La cuestión fundamental no es sólo la manipulación informativa sinó si queremos vivir en una sociedad libre o bajo una forma de totalitarismo autoimpuesto, donde el rebaño desconcertado se encuentra marginado, dirigido, atemorizado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes, con miedo hacia el líder que le salva de la destrucción, mientras los que han alcanzado un nivel cultural superior marchan repitiendo los mismos eslóganes. Parece que la única alternativa sea servir a un estado mercenario. La respuesta a estas cuestiones está en nuestras manos.